Formulación de objetivos formativos

Al empezar a diseñar una acción formativa es fundamental definir cuáles son sus objetivos, ya que estos son la base en la que se apoyan los demás componentes de la formación e indican cuáles son los resultados que se esperan del aprendizaje.

Para definir un objetivo es importante tener presente que el enunciado siempre debe incluir un verbo en infinitivo y una acción observable, se debe concretar incluyendo requerimientos observables y siempre debe tener algún aspecto evaluativo. Asimismo, debe estar claramente expresado, de manera que sea comprensible para el alumnado.

Clasificación de los objetivos

Existen diferentes formas de clasificar los objetivos, lo cual nos ayuda a definirlos. Veamos algunas de estas clasificaciones.

En función al nivel de concreción:

  • Objetivos generales: son aquellos que tienen un enunciado genérico y se utilizan para describir programas amplios. Ejemplo: “Realizar la gestión administrativa de las actividades vinculadas a la administración de recursos humanos y de la información derivada en el marco de una organización, de acuerdo con los objetivos marcados, las normas internas establecidas y la legislación vigente.”
  • Objetivos específicos: son el desglose de los objetivos generales, se refiere al conjunto de acciones que se deben llevar a cabo para concretar los objetivos generales. Ejemplo: “Realizar el apoyo administrativo a las tareas de selección, formación y desarrollo de Recursos Humanos.”
  • Objetivos operativos: se refieren a resultados inmediatos, son el tercer nivel de concreción. Ejemplo: “Elaborar y obtener la información necesaria en el proceso de selección de personal, atendiendo a los perfiles demandados y actuando en la forma y tiempo requeridos.”

En función al área de conocimiento:

  • Objetivos cognitivos: están centrados en el conocimiento intelectual. Ejemplo: “Elaborar y supervisar la realización y pago de las nóminas y documentos derivados, con objeto de cumplir las obligaciones de retribución y cotización, basándose en la normativa laboral vigente en la empresa y utilizando los medios informáticos adecuados.”
  • Objetivos afectivos: se enfocan en el desarrollo de actitudes y hábitos. Ejemplo: “Fomentar el trabajo en equipo utilizando habilidades de liderazgo, respetando el trabajo de los miembros y propiciando la obtención de sinergia.”
  • Objetivos psiocomotores: desarrollan destrezas y habilidades motoras. Ejemplo: “Actualizar los archivos de gestión en soporte papel incorporando nuevas informaciones o documentos que optimicen su uso.”

En función a su complejidad:

Esta clasificación lleva el nombre de Taxonomía de Bloom por su creador Benjamin Bloom en 1956, y ha tenido diferentes actualizaciones, la más reciente fue realizada en 2008 por Churches y está adaptada a la era digital. Esta taxonomía es un modelo que ordena jerárquicamente los procesos cognitivos como muestra la siguiente imagen.

Para conocer más sobre la Taxonomía de Bloom y sus actualizaciones, puedes visitar los siguientes enlaces:

Taxonomía de Bloom
La taxonomía de Bloom, una herramienta imprescindible para enseñar y aprender

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